“Duerme usted, señor presidente?”, de Caupolicán Ovalles

San Brandán oficia una misa sobre lo que creyeron era una isla, cuando resultó ser una ballena. El grabado fue utilizado en algunas publicaciones del Techo de la Ballena. Tomado de http://commons.wikimedia.org/wiki/File:SanBorondon.jpg

La ballena fue parte esencial de la iconografía del movimiento literario El Techo de la Ballena. Arriba: Grabado del siglo XVI que ilustra una misa que ofició San Brandán el Navegante sobre lo que creyó era una isla, cuando resultó ser uno de estos animales.
Tomado de http://commons.wikimedia.org/wiki/File:SanBorondon.jpg

Por increíble que parezca, fue escrito en 1962.

Si en vez de dormir
_____bailara tango
_______________con sus ministros
_____y sus jefes de amor
nosotros podríamos
oir
___de noche en noche
su taconeo
de archiduque
o duquesa.
Podríamos reír
sólo de verle,
ridículo como es,
esperar los aplausos
de toda la gendarmería
frenética.
Claro que uno está cansado
y quiere un poco de diversión
_____monstruosa,
como ésta
_____de verle
con la lira en el cuello
_____colgada,
como un romano
o como una romana
ciega de absurdas creencias geniales.
Si en vez de prometer
el descubrimiento de la piedra
______________________filosofal
que ha de producir pan
_________________y billetes de veinte
se dedicara,
por lo soberbio que es,
a vender patatas podridas
o maíz rancio,
los indios de esta nación
le llamarían
______Cacique Ojo de Perla.
Si en vez de llorar
te murieses un día de estos,
_______como una puerca elegante con sus grasas
importadas del Norte,
nosotros,
que estamos cansados
______________de tanta estúpida confesión,
pondríamos a bailar las piedras
y los árboles darían frutos manufacturados.

_____Con tu vieja y putrefacta osamenta,
alimento de ratas,
llenaremos un solo lugar de esta tierra
y la llamaremos
____________la Cueva Maldita
y será proscrita de ver
y de acercarse a ella
por temor a despertar tus histéricas
_______________________ternuras.

Te llaman
José el de los sueños,
el de las vacas sagradas,
el dueño de las vacas más flacas
______y
Presidente de la “Sociedad Condal del Sueño”.
Tus amigos te llaman
_______________Barbitúrico.

¿Hasta cuándo duerme usted, señor Presidente?

Si adora la vaca,
____________¡duerme!
Si al becerro adora,
____________¡duerme!
Y si el General le da su almuerzo,
duerme como una lirona
o le da una pataleta de sueño.

Cara de Barro,
Ojo para ver las Serpientes
_____________________y llamarlas,
Ojo para hacer compañía
y quemarte
con el humilde Kerosene,
Ojo para tenerse a mi servicio
como mozo de alcoba
_______________barato.

¿Duerme usted, señor Presidente?
_______Le pregunto por ser joven apuesto
_______y no como usted, señor de la siesta.

Ojo de barro y Water de Urgencia.

De Duerme usted, señor Presidente? (1962) Caracas: Ediciones del Techo de la Ballena.
Original en la Biblioteca Nacional de Venezuela, cota V-43 C-442.

El peregrino de la fe, de José Antonio Ramos Sucre

José Antonio Ramos Sucre (1890-1930), tomado de Literanova.net

Para estos tiempos difíciles…

Yo gustaba de perderme en la isla pobre, ajena del camino usual. Descansaba en los cementerios inundados de flores silvestres, en el ámbito de las iglesias de madera.

Mi pensamiento se desvanecía a la vista del cielo de ámbar y de una serranía azul.

Yo rompía al azar la flora voluble de los prados. El iris mágico de una columna de agua aturdía la serie de mis caballos imprudentes.

El sol fortuito invertía las horas de la vigilia y del sueño, presidiendo el fausto de una latitud excéntrica.

Los ríos verdes ocupaban un cauce de cenizas. Merecían el privilegio de llevar al océano el ataúd de una virgen desconsolada.

Yo recliné la cabeza en una piedra, compadeciendo la frente proscrita de Jesús, y dormí en una colina sobria, en donde crecía una maleza perfumada, cerca del blando tapiz del mar.

Yo disfruté, en el curso de la noche plácida, las visiones reservadas a Parsifal y recibí, antes del alba, el mandamiento de alejarme en silencio.

Un prócer de la corte celeste, favorecido con el semblante y la sabiduría de un San Jerónimo, me esperaba a breve distancia en el barco del pasaje y lo dirigió con la voz.

De su poemario El cielo de esmalte, 1929.

El rebelde, de José Antonio Ramos Sucre

José Antonio Ramos Sucre (1890-1930), tomado de Literanova.net

El cincelador italiano trabaja con el arcabuz al lado. Trata a los magnates de su siglo mano a mano y sin rebozo, arrogándose una majestad superior.

Sus pasiones no se coronan de flores, ajustándose a la imagen de Platón, muy celebrado en esos días, sino se exaltan y revuelven a la manera de la hueste épica de las amazonas.

Los cortesanos de un rey batallador lo saludan con un gesto de asombro y se dividen para formarle calle. Derrama en el suelo y a los pies del trono las dádivas de su arte seguro y de su numen independiente. Las joyas despiden en la oscuridad una luz convulsa y reproducen la vegetación caprichosa del mar y las quimeras del terror.

Se cree invulnerable y desahoga en aventuras y reyertas la índole soberbia. Aleja de tal modo las insinuaciones del amor y de los afectos humanos para seguir mereciendo el socorro de la salamandra y de la república volante de las sílfides.

De su poemario El cielo de esmalte, 1929.