“Duerme usted, señor presidente?”, de Caupolicán Ovalles

San Brandán oficia una misa sobre lo que creyeron era una isla, cuando resultó ser una ballena. El grabado fue utilizado en algunas publicaciones del Techo de la Ballena. Tomado de http://commons.wikimedia.org/wiki/File:SanBorondon.jpg

La ballena fue parte esencial de la iconografía del movimiento literario El Techo de la Ballena. Arriba: Grabado del siglo XVI que ilustra una misa que ofició San Brandán el Navegante sobre lo que creyó era una isla, cuando resultó ser uno de estos animales.
Tomado de http://commons.wikimedia.org/wiki/File:SanBorondon.jpg

Por increíble que parezca, fue escrito en 1962.

Si en vez de dormir
_____bailara tango
_______________con sus ministros
_____y sus jefes de amor
nosotros podríamos
oir
___de noche en noche
su taconeo
de archiduque
o duquesa.
Podríamos reír
sólo de verle,
ridículo como es,
esperar los aplausos
de toda la gendarmería
frenética.
Claro que uno está cansado
y quiere un poco de diversión
_____monstruosa,
como ésta
_____de verle
con la lira en el cuello
_____colgada,
como un romano
o como una romana
ciega de absurdas creencias geniales.
Si en vez de prometer
el descubrimiento de la piedra
______________________filosofal
que ha de producir pan
_________________y billetes de veinte
se dedicara,
por lo soberbio que es,
a vender patatas podridas
o maíz rancio,
los indios de esta nación
le llamarían
______Cacique Ojo de Perla.
Si en vez de llorar
te murieses un día de estos,
_______como una puerca elegante con sus grasas
importadas del Norte,
nosotros,
que estamos cansados
______________de tanta estúpida confesión,
pondríamos a bailar las piedras
y los árboles darían frutos manufacturados.

_____Con tu vieja y putrefacta osamenta,
alimento de ratas,
llenaremos un solo lugar de esta tierra
y la llamaremos
____________la Cueva Maldita
y será proscrita de ver
y de acercarse a ella
por temor a despertar tus histéricas
_______________________ternuras.

Te llaman
José el de los sueños,
el de las vacas sagradas,
el dueño de las vacas más flacas
______y
Presidente de la “Sociedad Condal del Sueño”.
Tus amigos te llaman
_______________Barbitúrico.

¿Hasta cuándo duerme usted, señor Presidente?

Si adora la vaca,
____________¡duerme!
Si al becerro adora,
____________¡duerme!
Y si el General le da su almuerzo,
duerme como una lirona
o le da una pataleta de sueño.

Cara de Barro,
Ojo para ver las Serpientes
_____________________y llamarlas,
Ojo para hacer compañía
y quemarte
con el humilde Kerosene,
Ojo para tenerse a mi servicio
como mozo de alcoba
_______________barato.

¿Duerme usted, señor Presidente?
_______Le pregunto por ser joven apuesto
_______y no como usted, señor de la siesta.

Ojo de barro y Water de Urgencia.

De Duerme usted, señor Presidente? (1962) Caracas: Ediciones del Techo de la Ballena.
Original en la Biblioteca Nacional de Venezuela, cota V-43 C-442.

El muerto caminante y el asesino fallido

Momentos después del atentado a Rudi Dutschke, 11 de abril de 1968.

Momentos después del atentado a Rudi Dutschke, 11 de abril de 1968.
Imagen tomada de Rudi Dutschke, disponible en Keirin Berlin.de.

Su nombre era Josef Bachmann. Nació en Reichenbach im Vogtland, Alemania, en 1944. Tuvo un padre muy desinteresado, en el sentido de que jamás le prestó atención, nunca se preocupó por darle cuidados y mucho menos amor. En cambio, su tío era quien funcionaría como una figura paterna, siendo un librepensador que fue encarcelado en una prisión de la Alemania Oriental bajo cargos de “agitación política”; es decir, por criticar públicamente a los políticos. Finalmente, toda la familia emigró al lado occidental en 1956 y se asentó en el Ruhr.

Josef fue un niño con problemas. Desde muy pequeño había sido internado en un hospital al diagnosticársele tuberculosis pulmonar. Ya de grande, se caracterizó por tener un pobre rendimiento en la escuela. Comenzó laborando como obrero, pero fue incapaz de tener un trabajo estable, y a menudo se involucraba en robos y hurtos. Intentó buscar suerte en Francia, pero fracasó y tuvo que regresar a Alemania, donde fue trabajador del hierro y pintor de casas. Para compensar sus posibles sentimientos de inferioridad y minusvalía, así como buscar drenar su furia a causa de una vida llena de frustraciones, Bachmann se juntaba con grupos de extrema derecha y posibles neonazis, practicaba frecuentemente tiro al blanco con ellos, conservaba un retrato de Hitler en su apartamento y se volvió un ávido lector del Deutsche National-Zeitung. Era entonces la época de un fuerte enfrentamiento entre el gobierno de la Alemania Occidental y la Fracción del Ejército Rojo, un movimiento guerrillero urbano de izquierda radical.

Rudi Dutschke, 1968.

Rudi Dutschke, 1968.
Imagen tomada de Homenaje al asesinado líder de revueltas de 1968, disponible en la Deutsche Welle.

Un día, Bachmann encontró un encartado dentro del National-Zeitung en el que había una foto de un dirigente estudiantil izquierdista, con la inscripción: “¡Detengan a Dutschke ahora! De lo contrario habrá guerra civil”, y fotos del personaje aludido. Este estudiante, Rudi Dutschke, apodado informalmente como “Rudi el Rojo”, era uno de los líderes más connotados del movimiento estudiantil izquierdista (el “Movimiento del 68”) en Alemania Occidental y Berlín Oeste. Aunque era claramente un socialista y anti-imperialista que se manifestaba virulentamente contra la actividad estadounidense en la Guerra de Vietnam, no coincidía mucho con el perfil clásico del revolucionario sesentoso: se opuso a toda forma de dictadura, incluso a la de los países del Pacto de Varsovia, apoyaba el surgimiento de los países del tercer mundo, y creía en Dios. Aún así, era visto como peligroso por la extrema derecha, y la fijación de Bachmann con Dutschke creció hasta que tomó una decisión.

El 10 de abril de 1968, con 23 años de edad, Bachmann se trasladó desde Múnich hasta Berlín Oeste. Al día siguiente, el 11 de abril (un Jueves Santo), Bachmann se apostó cerca de la sede de la Federación Socialista Alemana de Estudiantes (SDS por sus siglas originales), en el cruce de la Avenida Kurfürstendamm con la Joachim-Friedrich-Straße, y allí esperó a que Dutschke pasara por el sitio. Como en efecto ocurrió.

Dutschke salió en su bicicleta para ir a una farmacia, y en ese momento, a las 4.38 pm, Bachmann se le acercó y le preguntó: “¿Usted es Rudi Dutschke?”. Su interlocutor, sin temer nada malo, le respondió que sí. Fue entonces cuando Bachmann le gritó sonoramente:

Du dreckiges Kommunistenschwein!

(¡Sucio cerdo comunista!)

Y le disparó tres veces.

Primero en la cabeza, luego otra vez, y dando el último en un hombro. Con la conmoción del momento, Bachmann se dio a la fuga y se escondió en un taller de carrocería cercano. Dutschke, ante la mirada atónita de los transeúntes, se tambaleó por la calle y logró balbucear unas incoherencias antes de caer desmayado. Mientras tanto, Bachmann engullió unas pastillas para dormir intentando de suicidarse -sin éxito-, a medida que se enfrentaba a tiros con la policía, que terminó por arrestarlo. Más tarde, declararía su frustración al saber que Dutschke seguía vivo.

Sí. Por increíble que parezca, Dutschke sobrevivió a tales heridas fatales. Quedó, sin embargo, con un daño cerebral tan grave que tuvo que volver a aprender a hablar y leer otra vez, además de recuperar su memoria. Los izquierdistas indignados respondieron al atentado formando protestas contra las autoridades de Berlín Oeste y el grupo editorial conservador Axel Springer SE, acusados se ser los autores intelectuales. En éste último caso, hubo tensos y violentos disturbios en su sede, y la violencia se extendió por el resto de la Semana Santa, paralelo a un boicot contra los diarios de la empresa.

Para hacer el cuento corto, Bachmann fue enjuiciado, encontrado culpable de intento de asesinato y condenado a siete años de prisión.

En mi opinión, lo verdaderamente interesante del caso no es el atentado en sí, sino lo que ocurrió después. A ocho meses del terrible incidente (7 de diciembre de 1968), Bachmann, estando en prisión, recibió una carta desde Milán de nada más y nada menos que de Rudi Dutschke.

Comenzaba así:

¡Querido Josef Bachmann!

No te pongas nervioso. Lee esta carta o bótala. Querías acabar conmigo. Pero si lo hubieras hecho, las camarillas gobernantes de Kiesinger (sic) a Springer, de Barzel a Thedden, habrían hecho lo mismo contigo.

Voy a darte una sugerencia: No dejes que te ataquen, ataca a las camarillas gobernantes. ¿Por qué te han condenado a una vida de mierda? ¿Por qué querrías destruirte y destruir también a las masas dependientes de nuestro pueblo, destruir tus sueños y tus posibilidades de desarrollarte?

Para los cerdos que están en las instituciones gobernantes, para los representantes del capital, (…) para los fascistas de partido que están en contra de las masas y que están en todas partes, para ellos tienen que trabajar todos los días.

En los pocos días de la revolución alemana de 1918, las masas lograron la jornada laboral de ocho horas. Cincuenta años después, nuestro pueblo aún lucha por mantenerse (…) Y los estudiantes e intelectuales habían participado hasta ahora de su explotación.

Para nosotros, los estudiantes sólo valen si regresan con la gente. Los intelectuales y los artistas tienen que combinar su creatividad con la vida del pueblo, trabajar con ellos, apoyarlos, cambiarlos y así cambiar a uno mismo

¿Qué opinas de esa propuesta?

Tengo muchos años trabajando en el campo y en las fábricas. Muchos de los que ya hemos terminado la Universidad, ahora integramos un grupo en el proceso productivo, para preparar la revolución. Así que no nos dispares: lucha por ti y por tu clase.

No intentes suicidarte más, el socialismo antiautoritario tiene un lugar para ti.

Rudi Dutschke.

Como temía que Bachmann no le fuese permitida la carta, la envió a los medios de comunicación. Días después, el 31 de diciembre, Dutschke envió una segunda misiva:

¡Querido Josef Bachmann!

Te escribo una vez más. No sé si recibiste mi carta anterior. De todas formas, el año 1968 ya está llegando a su fin (…) y esperamos algo mejor en 1969.

(…) Acabo de empezar a leer y a pensar. Ni siquiera podía leer después de los disparos, y tenía que volver a aprenderlo todo, pero aquí estoy. En realidad no estoy enojado contigo. Detesto “la ley y el orden” que existen en este país de mierda.

Probablemente ya hayas oído de que estoy luchando contra los estalinistas en el este y los capitalistas en el oeste. En la RDA no podía estudiar porque me rehusé a prestar el servicio militar. No me permitieron estudiar porque me rebelé en la secundaria.

El estalinismo y el fascismo, la forma más alta del capitalismo, trabajan juntos. El fascismo y la “ley y orden” existente en la República Federal se diferencian sólo en el pasado. No creo que sigas siendo un fascista, o de que incluso seas uno. El suicidio es una cobardía, especialmente si tú tienes una larga vida por delante. Estoy seguro de que podrás empezar una vida nueva y libre dentro de muy poco tiempo.

Rudi Dutschke.

P.D.: Si quieres escribirme, por favor contacta a Horst Mahler, 1 Berlin 15, Konstanzer Straße 59.

Claro y conciso: era el perdón de una víctima hacia su victimario. Sería todo un desafío siquiera imaginar lo que sintió Bachmann al leer las dos cartas. No sabremos con exactitud cuáles de sus hormonas estallaron en torrentes, o cuál fue su primer pensamiento, o la tormenta de ideas y de emociones que se apoderaban de él mientras leía y mientras meditaba sobre las palabras que le decía la persona a la que tanto odiaba. Algunos dicen que Bachmann trató de ignorarlo en gran medida, pero el hecho es que, luego de diez meses de reflexión, Bachman le respondió (1 de octubre de 1969):

¡Querido Rudi Dutschke!

Quiero escribirte por segunda vez. No sé si ha recibido mi primera carta. Por supuesto, yo también quiero darle las gracias por sus dos cartas, las cuales he recibido con mucha alegría. La segunda carta, sobre el profesor Helmut Gollwitzer, me ha permitido tener una mejor visión de usted de la que yo tenía antes.

Quiero expresarle nuevamente mi arrepentimiento sobre lo que le hice. Sólo puedo desearle que su futuro y su carrera profesional, que para Ud. recién acaba de empezar, no le suponga un daño físico grave.

Ahora me siento un poco mejor respecto a los primeros meses en los que quería suicidarme por cualquier medio posible. Espero recuperarme y que vuelva a brillar el sol para mí algún día, y si no, aún tengo tiempo para largarme de este planeta de mierda.

Mi opinión sobre la situación política actual de Alemania es, en general, buena. Nuestra calidad de vida es una de las más altas del mundo. Todo el mundo tiene trabajo y pan, cualquiera puede estudiar y hacer lo que le dé la gana.

Sólo me pregunto: ¿por qué manifestarse contra lo que ustedes se manifiestan? ¿Por qué dejar a la clase obrera y al sistema actual en manos de criminales como Ulbricht y sus camaradas? He estado a menudo en Berlín Este y tuvo mucho contacto con los jóvenes de ahí. ¡Yo mismo vengo del este! Cuando uno oye hablar a esos jóvenes, no es de extrañarse que yo haya orientado mi odio hacia todo lo que es bolchevique y comunista. Por eso es que yo no quiero que usted se convierta en uno de ellos.

Pude haberme formado una opinión totalmente equivocada de ti. Tal vez usted tiene razón cuando dice que nuestra época de tranquilidad y de orden ha llegado a su final. Si le he entendido bien, usted y sus camaradas lo que quieren es lograr un sistema mejor del que tenemos ahora. Pero luego hay que preguntarse cómo debería ser éste (…)

Dubček en la CSSR (República Socialista de Checoslovaquia) sólo quería un poco de libertad para su pueblo, que estaba brutalmente oprimido y explotado por el comunismo ruso. Todo el mundo sabe que el comunismo y el nacionalsocialismo sólo quieren esclavizar y oprimir a la humanidad. Por eso hoy la República Federal vigila a los movimientos de izquierda y a los que le hacen un guiño al este.

Con esto quisiera cerra y desearle, Rudi Dutschke, todo lo mejor y que tenga buena suerte en su futuro.

Es así como dos antiguos enemigos, cuyo primer y único encuentro había sido de la peor manera posible, se sentaban a tratar sus diferencias en términos cordiales y en un lenguaje que las balas nunca hablarán.

Bachmann y Dutschke no intercambiaron más cartas. Tiempo después, éste se fue al Reino Unido para estudiar en la Universidad de Cambridge, donde se graduó. Aquél, por su parte, durante su tiempo en prisión estuvo pensando mucho en la correspondencia y se mostraba notablemente impresionado. Sin embargo, se dice que como no recibió más cartas de Dutschke, Bachmann recayó en una fuerte depresión. En la noche del 23 al 24 de febrero de 1970, Bachmann se suicidó asfixiándose una bolsa de plástico sobre su cabeza.

Sólo cinco personas asistieron a su funeral. Entre ellos estaba Horst Mahler, el abogado de Dutschke, quien en su nombre colocó un ramillete de flores con un listón en el que se leía: “A una víctima de la sociedad de clases.” Cuando se enteró de su deceso, Dutsche también sufrió una recaída en las consecuencias de sus daños cerebrales. En 1971, el Gobierno británico los declaró a él y a su esposa como “extranjeros indeseables implicados en actividades subversivas.” De ahí, se radicó Århus, Dinamarca. Mientras estaba en la bañera durante la Nochebuena de 1979, Dutschke sufrió un ataque epiléptico y murió ahogado.

Esta historia que les acabo de contar nos recuerda que los radicalismos, vengan de donde vengan y sean del género que sean, nunca son convenientes y traen más daños que beneficios. La ambición y los sueños de grandeza son aceptables y aplaudidos, pero las posiciones radicales constituyen su degeneración y mellan la capacidad de reflexión de quien las tiene. Lo deseable en este tipo de casos es la escogencia del diálogo y el debate pacífico. Hablando se entiende la gente. Siempre se debe ponderar la sindéresis y la capacidad de raciocinio aún en momentos de conflicto, y para eso debe haber una intención sincera de las partes, sin agendas ocultas, con tal de sacar el mejor provecho posible para todos sin que nadie tenga que ceder en sus respectivas posiciones.

Ése es mi deseo en este nuevo año que se inicia en las próximas horas. Mantengamos nuestras posiciones, pero procuremos un diálogo a fin de lograr los mejores resultados posibles para todos. Que esto se aplique en todos los ámbitos posibles y en todas las áreas de la actividad que estemos realizando y que vayamos a realizar.

Feliz Año 2014.

El poder de los gusanos

Símbolo de los Combine.

Símbolo de los Combine, tomado del artículo “Combine imagery”, half-life.wikia.com.

Quien haya jugado alguna vez la saga de Half-Life (1998-20??) sabrá muy bien qué son los Combine. O en un español aproximado, los “Combinados”. Empiezan a figurar a partir de la segunda parte. Se trata de una legión soldados transhumanos que funcionan como ejército de ocupación a lo largo y ancho del globo terráqueo, y su función es mantener un control policial sobre la Tierra, ahora convertida en una provincia de un imperio intergaláctico al cual Wallace Breen, el “Administrador” o procónsul encargado de ella, denomina como la Unión Universal.

No son ellos sobre los que quiero hablar, sino sobre quienes componen y dirigen esa Unión Universal.

En esencia son una raza extraterrestre y constituyen, como ya dijimos, un imperio que se expande por galaxias. Como quizás hacen en otros sistemas, en la Tierra aplican un régimen de terror absoluto que no vacila en hacer mil pedazos el espíritu humano. Desde uno o varios generadores instalados en algún lugar del mundo emiten un campo de fuerza que anula ciertas cadenas de proteínas que inhiben el impulso sexual y la producción de gametos en hombres y mujeres (es decir, óvulos y espermatozoides), haciendo imposible la reproducción humana. Pero no se detienen ahí, sino que tienen por política el llevar a cabo operativos de redistribución demográfica según les parezca conveniente. Eso, además de haber activado un genocidio sistemático de largo alcance, en el que las propias ciudades funcionan como campos de concentración.

Su maquinaria militar es de carácter sintético que combina seres vivos con robótica. Un ejemplo claro de ésto son los soldados transhumanos, porque de hecho ni siquiera son los mismos extraterrestres, sino que toman ejemplares de cada planeta y los “intervienen”, para que así su fuerza de tareas esté adaptado al ambiente. Las tácticas militares que emplean son tan brutales que contemplan la guerra biológica, al introducir los asaltacabezas (organismos parasitarios con capacidad de saltar a grandes alturas y ensartarse en una cabeza humana para luego penetrar en su cerebro y zombificarlo) en cápsulas con las que bombardean áreas enteras donde se encuentren sus enemigos. Tienen megáfonos y pantallas LCD en todos los sitios posibles de todas las ciudades desde donde le transmiten a los habitantes mensajes de propaganda y, cuando Gordon Freeman comienza a causar problemas, una voz femenina con fuerte acento británico imparte instrucciones tanto a civiles como a militares utilizando una especie de neolengua inspirada en medicina cirúrgica. Diseñaron dispositivos especiales para ahuyentar a las hormigas leones y prevenir sus ataques. Y hacen uso de su tecnología para extraer y procesar los recursos naturales de la Tierra. Vemos con frecuencia edificios enteros siendo “devorados” por la Ciudadela, y según el universo expandido, tienen abierto un portal en algún océano que transporta agua a otros mundos. De ahí que la costa siempre esté seca.

Pero sus verdaderos símbolos de poder llevan el nombre de Ciudadelas, y son torres tan altas e inmensas que se pierden de vista entre las nubes. En el pent-house hay terminales desde donde pueden abrir un portal que les permite comunicarse con su planeta de origen, y están dispuestos a sacrificarla toda si eso significa abrir un superportal para facilitar una invasión de proporciones bíblicas, mayor a cuando conquistaron la tierra en tal sólo siete horas. Por dentro, dichas fortalezas poseen una estructura laberíntica, donde absolutamente todo funciona con esferas de energía oscura que ellos mismos elaboran, la misma que se dice es la que se encuentra en todo el universo y que mueve su expansión. Hay inmensas galerías  que sirven de vía de salida para su maquinaria sintética, así como terminales centrales de su red de transporte por ferrocarril, y cuentan también con un centro de “procesamiento”, en el cual convierten a seres humanos en una criatura sin extreminades, sin funciones básicas, sin memoria, que funcionan como operarios de sus computadoras o como candidatos a engrosar la infantería del régimen. Hay que señalar que éstas Ciudadelas no fueron construidas en la Tierra, sino que fueron elaboradas por la mano de obra a su disposición en otros planetas y teleportadas en cuestión de segundos. De la nada, aparecieron repentinamente y desde ahí colonizaron la Tierra entra.

Como ven, son especialmente dependientes de la tecnología en todos sus ámbitos. Y lo que vemos es apenas una muestra de lo que podrían tener en otros planetas y en su propia sede.

¿Un detalle más sobre estos seres?

Ellos son gusanos.

Tomado del artículo “Combine Advisor”, half-life.wikia.org.

Llevan el nombre de Shu’ulathoi. Como pueden ver arriba se parecen a una larva, o por lo menos a un embrión subdesarrollado. Su cuerpo invertebrado está vestido con un forro especial que le protege de nuestro clima, y llevan lo que parece ser una máscara o respirador para ayudarlos a sobrevivir. Tienen un succionador que les permite alimentarse, y su menú siempre incluye la médula ósea humana. Y habrán notado que tiene un arnés al que están acopladas dos extremidades a manera de prótesis. Se preguntarán cómo es que pudieron colocarse todo aquello sin tener brazos y sin nadie que lo hiciese por ellos.

Porque tienen el don de la telequinesis.

La más poderosa telequinesis que se haya visto hasta ahora, porque con ella pueden mover y manipular a voluntad todo lo que tengan alrededor, y también pueden controlar su propio campo gravitacional, lo que les permite flotar libremente por los aires. Con su poder telequinético, se construyeron sus prótesis, que le permiten controlar los objetos con más precisión, tal vez para no interferir con el campo de otro de su especie. Es allí donde se hace más evidente su relación con la tecnología.

¿Y cómo es que pudieron construir un aparato tecnológico, industrial y militar a pesar de ser unos gusanos? Porque quisieron. Porque en ningún momento se fijaron en sus deficiencias porque tenían algo especial, el de la telequinesis. Así como nosotros tenemos brazos, que son verdaderamente la primera herramienta tecnológica de la humanidad, ellos tienen sus poderes y su voluntad, que es como tener extremidades, así no les salgan del cuerpo. Aprendieron a sobrellevar sus deficiencias y se abocaron a hacer lo que querían, porque se creyeron con todas las facultades para lograr cosas grandes.

Con esto no quiero alabar ni mucho menos justificar sus crímenes contra la humanidad en la Tierra, por demás algo que implica cosas deleznables. Ello evidencia, o un complejo que les hace considerarse una suerte de raza superior, o una alta estima por los recursos naturales de la Tierra, lo que justificaría un control tan ajustado. Sea como fuere, ellos están usando su poder de manera negativa, con propósitos macabros y criminales. Y ahora, de la mano de Gordon Freeman y la Resistencia, están recibiendo su castigo.

Ello es una lección para todos: un poder, sea cual fuere, conlleva una responsabilidad. Está bien que uno quiera desarrollarse, está bien que quiera ocupar y aprovechar su espacio vital, está bien que se deje de lado las deficiencias de uno y se alcance el punto más álto y último de las potencialidades, que se cimenten las bases de un imperio infinito con límites infinitos y posibilidades infinitas, pero uno siempre se es responsable de lo que hace. Y en el planeta Tierra, como seguramente es en el resto del Universo, se cosecha lo que se siembra.

No es el único tema en Half-Life en el que vale la pena profundizar. De hecho, hay algo casi tan interesante en el propio personaje de Gordon Freeman que llama la atención por sugerir la premisa de que sólo los hombres libres son capaces de abrir los caminos. Pero por ahora quedémonos con estos seres de otra galaxia que pueden decir con orgullo y sin sentir el menor atisbo de vergüenza: “Tal vez seamos unos gusanos, pero logramos construir un imperio.”

El aburrimiento según Susan Sontag

Hace unos meses publiqué mis hipótesis sobre estrategias que podemos seguir para estimular la imaginación y catalizar el proceso creativo. Uno de los puntos consistía en que el actor de aburrirse (o “ladillarse”, como decimos en la región) era esencial puesto que redirigía la atención sobre los rasgos de ciertas cosas que no siempre vemos en una primera pasada y así ir a un proceso de reelaborar la realidad.

Hoy me encontré con un artículo de Brain Pickings.org, sitio web manejado por Maria Popova, que reseñaba las ideas de Susan Sontag, plasmadas en sus diarios, sobre el aburrimiento como pieza esencial del proceso creativo en el arte, ideas que guardan algún tipo de relación con lo que yo he escrito sobre el tema. A continuación publico una traducción libre del texto de Sontag hecha por mí mismo con mis conocimientos moderados sobre el inglés, pero vigilando siempre la comprensión del mismo.

Función del aburrimiento. Bueno + Malo

[Arthur] Schopenhauer, el primer escritor importante en hablar sobre el aburrimiento (en sus Ensayos), lo equipara con el “dolor” como uno de los gemelos malvados de la vida (dolor por no tener, aburrimiento por tener — es una cuestión de afluencia).

La gente dice “Es aburrido”, como si ése fuere un criterio final sobre lo que aparenta, y que ninguna obra de arte tiene derecho a aburrirnos.

Pero el arte más interesante de nuestro tiempo es aburrido. Jasper Johns es aburrido. Beckett es aburrido. Robbe-Grillet es aburrido. Etc., etc.

Quizás el arte tiene que ser aburrido, hoy por hoy. (Lo que obviamente no significa que el arte aburrido es necesariamente bueno — obviamente.)

No deberíamos tener la expectativa de que el arte nos entretenga o nos divierta más. Al menos, no el arte fino.

El aburrimiento es una función de la atención. Estamos aprendiendo nuevas formas de aprendizaje — por ejemplo, favorecer más el oído que la vista —, pero mientras sigamos trabajando dentro del viejo nivel de atención, encontraremos X cosa aburrida… Ejemplo: escuchar por dar un sentido más que por el sonido mismo (estándose muy orientado al mensaje). Si después de una repetición constante de la misma frase o nivel de lenguaje o imagen por un largo tiempo — en un texto escrito o una pieza musical o una película — nos aburrimos, deberíamos preguntarnos si estamos operando dentro del nivel de atención correcto. O si quizás estamos operando en un solo nivel correcto, cuando en realidad deberíamos estar operando en dos de manera simultánea, reduciendo así la carga en cada una de ellas (como sentido y sonido).

Tomado de Brain Pickings.org, el cual a su vez citó a la compilación de escritos de Susan Sontag, As Conciousness Is Harnessed to Flesh: Journals and Notebooks, 1964-1980.